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La Navidad en las cocinas pirenaicas

Llega la Navidad y los fogones aragoneses rebosan de emoción sabiendo las delicias que en ellos se van a cocinar.

Las despensas rebosan con los deliciosos majares que se han ido comprando con mimo en las tiendas de cercanía. Suculentos quesos, trufa, vinos, licores, turrones, guirlaches, …

Empecemos hablando del rey por antonomasia de estas fechas, el ternasco de Aragón, asado al horno con patatas, cebolla, pimientos, setas, …. Una delicia muy fácil de hacer, aunque siempre resulta diferente de una casa a otra. Es más, muchas familias para Noche Buena se reúnen de diferentes casas y cada una lleva una bandeja de ternasco al horno y ¡Sorpresa! Cada uno es diferente, siempre hay uno favorito que todos quieren, pero ¿Cuál es el secreto? El tiempo, hacerlo despacito, darle tiempo para que se ase a fuego lento, temperatura lenta un buen rato, y tostarlo con cuidado por ambos lados.

¿Y de beber?

Aunque parezca raro, aparte del vino que por supuesto está muy presente en esta época, hay un producto que está empezando a hacerle sombra en las celebraciones y reuniones de amigos y familiares. Y este es la cerveza tradicional, hecha con mucho esmero en algunos rincones de la provincia de Huesca, como es el caso de la cerveza Pirineos Bier, que además de riquísima su consumo moderado tiene multitud de beneficios.

 

 

Más opciones

Otro plato muy típico de esta época en las cocinas del Pirineo aragonés es el cardo. Cardo hecho de diversos modos, muchas veces acompañado de frutos secos y huevo duro así como de bacalao, que es el único pescado que por tradición se solía consumir en estos lares, al ser el único que aguantaba su traída desde el mar.

Si hablamos de turrones, el turrón de almendras es un clásico en la mayoría de hogares debido a que por tradición solía haber en muchas casas excedente de almendras con las cuales se elaboraban muy fácilmente ricos turrones a base de almendras, azúcar, agua y un poquito de limón. Actualmente en muchas casas ya no se hacen pero se sigue comprando este rico dulce, en las diferentes pastelerías artesanas, como es el caso de la pastelería Puyet de Graus con su clásico turrón de almendras.

Y cuando llega la hora de las copas, aquí se suele decir que gustamos de una “chorradica de algo güeno”, que normalmente suele ser el pacharán de la abuela hecho con “lilos” (arañones) previamente recolectado en los escondrijos que solo unos pocos saben y cuesta que te digan, y anís. De todos modos, si no podemos disfrutar de pacharán hecho en casa, tenemos la suerte de contar con un pacharán riquísimo de la tierra, el Pacharán Ordesano de Broto, elaborado con endrinas autóctonas recolectadas a mano en el valle de Ordesa.

 

 

 

 

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